Y acepto el cambio y el propósito, las cuentas y los cuentos, las tergiversaciones y las atracciones, el malhumor y el mariachi, los aposentos y las posaderas, los enemigos y las flores, un vaso de ron y algunos besos, las sinrazones y las variaciones genéticas, los verdugos y las verduras, las amistades con pagaré al portador y los toros desbocados que embisten al matador, la niebla que cala y la nieve de rompope, los pueblos y los puertos, los mártires y las mujeres, el sarampión y las sopas de pasta, las bienvenidas y las veredas. Acepto hasta lo inaceptable, menos las dudas.
Escritos de Diego Aguilar