Un niño y su hermano mayor se encuentran a las afueras de una oficina esperando el retorno de su madre. ---¡Mamáaaaaaaaa! ¡Quiero a mamá!- gimoteaba el pequeño. --- Ya va a venir, cállate, no llores- dijo el hermano. ---¡Mamáaaaaaaaa! ¡Quiero a mamá! --- Ya va a venir- decía el hermano mayor con una fe casta. ---¡No es cierto! ¡Mamáaaaaaaaaaa!- prorrumpía el chicuelo. --- Ya va a venir- maculaba el mayor. ---¡No es cierto! ¡Mamáaaaaaaaaaa!- repetía el infante con la certeza del tiempo indefinible que poseían sus lágrimas. --- ¡Cállate, ya va a venir!- dijo el mayor con sus palabras cargadas de esperanza. --- ¡No es cierto! ¡Mamáaaaaaaaaaa!- dijo seguro de su eterna lamentación y precisión del tiempo errático. Y continuo gritando.
Escritos de Diego Aguilar