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Mostrando entradas de enero 19, 2020

Atrocidades

Era más de media noche y el cadáver de José no aparecía. Hacía no mucho sabían que tenía que llegar, pero el lapsus de esperanza llegó para su agotado compañero de espera; tuvo que cesar. José no llegaría. ¡Clock!, ¡clock!, ¡clock! Remataba el sonido del reloj en los oídos de Sofía, cuando de pronto la puerta crujió estrepitosamente y de la obscuridad brotó una voz que decía “¡Mamá, ya llegué!”.