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Acróstico del sueño

                         I   A dmiro los ojos que me habitan, D uermo, y sé que mi reposo te contiene. E n ti encuentro la dicha de vivir todas las vidas y L ibre me contemplo cuando te veo reír. I nstauro la certeza del amor cuando te miro T an dulce, diáfana y hermosa como númen. A ntes de vos, la vida era el borrón de algún autor sin manos.                         II S iempre que el tiempo tiende a apresurarme, U na voracidad me invade de dulzura y R etorno presto a tus ojitos niños, E sos que vos posees y me llenan de dicha, M ientras olvido todo en medio de tus risas.                      III S abía desde el principio que pronto...
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DEPARTAMENTO DE ELECTRÓNICA

              A Otto Anzures Dadda   ¡Aproveche, llévese todo lo que quiera a 18 meses sin intereses! Palideces ante el refulgente 8K con una nitidez que hace ignorar los muertos Observas codicioso aquél edén que no te pertenece   mientras te envuelve el sonido surround y omites ya los gritos que ahogan a tu vecina   Felicidad oblicua envuelta en retazos de sonrisa que se decoloran con los días   No te han mentido has adquirido algo que matará tu interés ante el mundo tan despacio a lo largo del año que harán que la diafanía de ese oasis no se compare nunca con osamentas desteñidas

Encierro

Nadas en el vacío Vacacionas en un baúl de recuerdos poco convencionales Y te preguntas del tiempo Del trabajo De los hijos Los amigos De pronto, el olor a café llama a tu puerta y trae atorado un montón de voces  que ensordecen tu angustia,  tu lívida voz de ataúd erguido,  parado entre la niebla. Resplandeces.  Recorres las calles de tu infancia en medio de plegarias de un eco abstracto, insostenible.  Soslayas ya tu sombra teñida de criterios y pifias medio rotas. Haz buscado la raíz de tus males con el ojo cerrado,  noctámbulo acreedor desencarnado, vestigio de onironauta encerrado en las fauces de un órgano plural. El om de los fantasmas sacude tu esperanza  y te corta los brazos para que reconozcas que estás a gusto ahí,  en la desesperante sensación de un yelmo aciago que no pronuncia más que una boca sin lengua. Gritas. Y es esa sensación laberintosa  la que te hace ser,  te hace sudar...

Afonía

Resguardo el secreto de las horas más largas  en la perpetuidad roída del silencio. Mascullo entre risas el encanto del ruido, sonido que se alarga entre mil voces  que mi  mente esconde en el infinito bosque de máscaras y cardos,  oculto tras demonios y títeres de ajenjo que yacen resguardados detrás de mi palabra,  órgano que emula caprichos en el aire, bajo el gorgoteo de símbolos preciosos, oneroso fulgor palpando entre mi lengua, esperando salir como grito sin nombre, buscando en los canales un espejo,  un don, sólo las calles,  esperando encontrar otra risa fanal.

Atrocidades

Era más de media noche y el cadáver de José no aparecía. Hacía no mucho sabían que tenía que llegar, pero el lapsus de esperanza llegó para su agotado compañero de espera; tuvo que cesar. José no llegaría. ¡Clock!, ¡clock!, ¡clock! Remataba el sonido del reloj en los oídos de Sofía, cuando de pronto la puerta crujió estrepitosamente y de la obscuridad brotó una voz que decía “¡Mamá, ya llegué!”.

Aliento

       Déjame programar el latido interno que me procrea   la célula oculta que nos pertenece   la voz del tiempo que no muere Deja que nuestros sueños sean algo más que un elefante  inerte gritando en medio del baño público Aleluyas insomnes serán nuestro mantra asidero relámpago sin proporciones  adormeciendo estrellas en la sintonía de nuestra TV led  Juguemos a los muertos con nuestros cuerpos rotos  a clavar agujas en el ojo del tuerto   mientras enmudece nuestra anomalía Permite que algún dios lea nuestras plegarias plasmadas diariamente en el muro de Facebook Que el jurásico aullido estalle en tus oídos y una remembranza táctica habite entre las costras de tus ojos para que cuando sueñes con muelles y mares una tormenta altiva atraque en tu simiente Deja que juguemos en medio de un disturbio y respiremos huesos, meñiques y fantasmas Permite que aliviemos con el último llanto las penas que dejaron los que no nos pagaron...

PLAZA MAYOR

Busco ecos que me llaman desde lo profundo de la ciudad antigua.  La fragilidad del tiempo se subasta en la plaza.  Hay una danza que reclama en las calles el olor de ausencias,  mientras las sombras habitan un lugar en mi memoria.

Capital-istmo

Que los climas del mundo se asomen a tus tierras Y responda por fin el gobernante extraño Que las ideologías arranquen las fronteras  Y que un grano de sal te cubra el sol Que las mareas de la insurrección azoten tus costas y tus costados Y que una nota dulce como el trueno te robe el apagado panegírico Que los vientos del sur murmuren tu derrota y las aves arcaicas surquen de nuevo el mundo