I A dmiro los ojos que me habitan, D uermo, y sé que mi reposo te contiene. E n ti encuentro la dicha de vivir todas las vidas y L ibre me contemplo cuando te veo reír. I nstauro la certeza del amor cuando te miro T an dulce, diáfana y hermosa como númen. A ntes de vos, la vida era el borrón de algún autor sin manos. II S iempre que el tiempo tiende a apresurarme, U na voracidad me invade de dulzura y R etorno presto a tus ojitos niños, E sos que vos posees y me llenan de dicha, M ientras olvido todo en medio de tus risas. III S abía desde el principio que pronto...
A Otto Anzures Dadda ¡Aproveche, llévese todo lo que quiera a 18 meses sin intereses! Palideces ante el refulgente 8K con una nitidez que hace ignorar los muertos Observas codicioso aquél edén que no te pertenece mientras te envuelve el sonido surround y omites ya los gritos que ahogan a tu vecina Felicidad oblicua envuelta en retazos de sonrisa que se decoloran con los días No te han mentido has adquirido algo que matará tu interés ante el mundo tan despacio a lo largo del año que harán que la diafanía de ese oasis no se compare nunca con osamentas desteñidas