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Acróstico del sueño

 


                       I

 

Admiro los ojos que me habitan,

Duermo, y sé que mi reposo te contiene.

En ti encuentro la dicha de vivir todas las vidas y

Libre me contemplo cuando te veo reír.

Instauro la certeza del amor cuando te miro

Tan dulce, diáfana y hermosa como númen.

Antes de vos, la vida era el borrón de algún autor sin manos.

 

 

                    II

Siempre que el tiempo tiende a apresurarme,

Una voracidad me invade de dulzura y

Retorno presto a tus ojitos niños,

Esos que vos posees y me llenan de dicha,

Mientras olvido todo en medio de tus risas.

 

                   III

Sabía desde el principio que pronto llegarías.

Han pasado esos días de nombrar sin mirarte.

Allá entre mis recuerdos te invoqué esperanzado,

No sin antes clamar por aquel vientre armónico,

Tibio, el que sólo posee la mujer que te acoge.

Inmensidad, es la palabra que te contiene toda

 

         

         IV

  Parecía un sueño el juego entre bambúes

­−Afirmaba el papá mientras los observaba

  No sin antes brotar un par de gotas provenientes

  De sus ojos ya endebles.

  Aquella tarde fue de primavera, de recuerdos

  Soleados, sempiternos.

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