Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de abril 5, 2015

Heredad

Mi palabra infinita no requiere de ornamentos ni un sol de calendario Soy la palabra proclive que resuena allá en el prójimo Mis arterias son arte no artificio Pero también llevan en su interior el combate de otras guerras que me pertenecen A tierra huelen mis manos Un temblor es mi osamenta cuando amo El destierro me aflige y me reintegra Un vagabundo he sido También un niño Mi corazón es tregua Por favor no lo despierten Dejen que su tinta embalsame sus rostros   Sus paisajes Tengo las alas guardadas esperando la justeza del viento que me hace falta Mis pies hablan por si solos En ellos está la dicha de la venturosa nube que me acoge con su sombra Soy todos ustedes Hombres y mujeres Hermanados Asesinados Mi hijo está aquí para reconocer sus pasos En otrora recordará la cosa cáustica A priori la armonía se reconciliará con él Cuando yo ya no exista te recompensarán las aureas plantas de mi resurrección Y encontrarás el camino vacío Comprenderás que la cacof...

Abra cadabra…

Abra cadabra No empujen que la puerta se está abriendo Que las hojas se cayeron y el árbol vuelve a nacer No empujen El calor del mediodía instiga a recoger los sueños para llevarlos adentro   y resguardarlos al fondo de la manzana de Adán detrás de la palabra No empujen Que aún puedes sentir lo palaciego del lugar al mirar con los pies Si al pasar por los jardines has sentido la planta de los pies besadas por la tierra No empujen No es necesario empujar Habrá que caminar serenos después del Abra cadabra O de cualquier refulgente fractal en que encuentres por fin los labios que te nombran No empujen Detrás de la obsidiana está la clave el íntimo secreto bien guardado la anémona bebiendo el universo No empujen Hemos llegado

Reminiscencias

Si yo te dijera que me he demorado Y que desde antaño esperaba encontrarte Sin saber qué ausencia añoraba mi angustia Al sentir presencia de un latido mío Que habitara el mundo aparente vacío Y que esos ecos dulces retenían un nombre Soñado Inventado quizás  Creyendo  siempre el saber que existimos Si estas palabras remontaran Al espacio aquel que tu boca señala Con el mismo borde volvería a nacer Y en ese primer llanto Te nombraría otra vez

De virtud en vereda

                                                                                                                                                                                                A Surem I Vas rumbo al infinito y tu latir me causa gran suspiro, porque brotas de una espléndida luz y llevas el tiempo en tu nombre, porque representas un baúl de sueños, porque eres la semilla del resplandor, melodía en un redoble. II Desde que vos llegaste te sabía ligero, fue una brisa de antaño quien cantó tu llegada y...

Primera estacion

La meridional bienvenida a tu llegada, hace de nuestro encuentro primavera. El viento que retorna a recibirte, es la palabra envuelta en mil encantos, por si vos llegases al tropiezo, un alud de armonías te levanten. Árbol de raíces infinitas, el futuro es la tierra que te abraza, son las gotas de lluvia y el afluente, las caricias pausadas, estaciones fortuitas, que a tu boca libran del abrojo. E s tu ombligo el bienestar de mi alma, pues de allí es donde surge nuestra historia. Hijo. Madrigal de recuerdos, refugio insoslayable es tu sonrisa. Me brotas desde las plantas de los pies hasta el cielo que reflejan mis ojos. Pequeño pez que habitas en la grandilocuencia de mis sueños; a vos que nada ofreces sino todo lo das. En ti cree la hoja cuando asoma de la tierra; es tu voz el dogma de mis días y también el drama de mi historia. Bienvenido seas a mi presencia innata. Feliz seas desde ayer hasta mañana. Masyadti, Surem, Masyadti.

Contemplación de la cordura

Estupor Es la contemplación de la palabra Que se derrama de mi boca como baba Como rabia que espera ser golpeada Para seguir su curso Igual que las olas cuando besan las rocas Allá entre tus costillas La oscuridad se mece entre recuerdos Y estos son más vivos Que el dolor que emana de la herida Hay una prisión allá en el fondo Hay un rumiante a la deriva Saeta marginado del ocaso Condenado al estrabismo y la locura En el fondo habita medio yerto Un infame  clamor a media vela