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Abra cadabra
No empujen que la puerta se está abriendo Que las hojas se cayeron y el árbol vuelve a nacer No empujen El calor del mediodía instiga a recoger los sueños para llevarlos adentro
y resguardarlos al fondo de la manzana de Adán detrás de la palabra
No empujen Que aún puedes sentir lo palaciego del lugar al mirar con los pies Si al pasar por los jardines has sentido la planta de los pies besadas por la tierra No empujen No es necesario empujar Habrá que caminar serenos después del Abra cadabra O de cualquier refulgente fractal en que encuentres por fin los labios que te nombran No empujen Detrás de la obsidiana está la clave
el íntimo secreto bien guardado
la anémona bebiendo el universo No empujen Hemos llegado |
I Amanece en lo profundo de mi memoria y canta, amanece claro en tus pupilas, amanece y palpita en la carótida, en la cara de mis viejos, en la cicatriz también amaneció, sin embargo la costra se ha extinguido y las cicatrices no son más que otra historia, una ya vieja, desencarnada, precisa en el abismo de los ayeres en los que el sol no llegó. II Desperté después de haber invocado una sonrisa y la hallé en el pedestal de los augurios. Númen exquisito aquellos ojos, tengo que tributarlos con un beso¿Cómo ignorar ya los amaneceres, si en noches ulteriores te soñé? III Amenaza el día una nube pasada y un evento fortuito es este viento. Pasajera esa nube se transforma en una nube más de aquellos cielos en que crepita al sol con nuestra llama. IV Claudica la nube y llueve y llueve en el rostro del niño que juega a ser un ave o quizás un ángel Llueve en la avenida en que corriendo a prisa van las personas sobre su pueril sonrisa al llegar al siguiente arco Llueve tambi...
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