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Mostrando entradas de junio 22, 2014

Amaneceres

I Amanece en lo profundo de mi memoria y canta, amanece claro en tus pupilas, amanece y palpita en la carótida, en la cara de mis viejos, en la cicatriz también amaneció, sin embargo la costra se ha extinguido y las cicatrices no son más que otra historia, una ya vieja, desencarnada, precisa en el abismo de los ayeres en los que el sol no llegó. II Desperté después de haber invocado una sonrisa y la hallé en el pedestal de los augurios. Númen exquisito aquellos ojos, tengo que tributarlos con un beso¿Cómo ignorar ya los amaneceres, si en noches ulteriores te soñé?  III Amenaza el día una nube pasada y un evento fortuito es este viento. Pasajera esa nube se transforma en una nube más de aquellos cielos en que crepita al sol con nuestra llama. IV Claudica la nube y llueve y llueve en el rostro del niño que juega a ser un ave o quizás un ángel Llueve en la avenida en que corriendo a prisa van las personas sobre su pueril sonrisa al llegar al siguiente arco Llueve tambi...
Cómo acabar con los fantasmas de la serenidad, si los muertos son ahora los regentes de la calma. ¿Por qué túneles habita esta sangre derramada en nombre del buen tiempo? Hartazgo de los dogmas y los dramas, y también de los ladridos. Hartazgo de caminos ya difusos, de tanta ideología, de tanta incomprensión, de tanta muerte. Habrá qué llenar las tumbas con espinas, habrá qué escupir al féretro frases inconclusas, pleonasmos de aliento, lanzar relojes sin cuerda hacia sus rostros. Y quizás, cuando sientan el vacío y la balanza, decidan levantarse para brindar conmigo.
Hacia dónde partir si el viento se exilia cual torbellino en mi memoria, si soy un continente de recuerdos, una masa de antaño que se vislumbra entre andamios, si soy un eidolón viajando entre los vivos, si soy más que este cuerpo y las calles que piso. Hacia dónde correr con tanta vida, si soy un torbellino inmerso en la memoria de algún ser errabundo y solo, dueño de tanta savia y tanta brega.