Soy el caballete de un siglo ya muerto Tejí con mis colores una pausa y en ella la ilusión de todo lo nombrado Aconteció el descuido en la hebra más mínima donde fehaciente el párpado escondió su temor Proseguí en mi quebranto y lancé la atarraya a la mar de gaviotas que picoteaban prístinas una galaxia rota Fue en el umbral de lo imperecedero donde sostuve a medias mi mórbido descuido Escurrió de mi cuerpo la ausencia y sus colores y el fluir continuaba como si aquella pausa fuera toda una vida
Escritos de Diego Aguilar