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Mostrando entradas de diciembre 23, 2018

Cadena de mando

Parto del mundo con una soga al cuello Surjo del viento igual que las palabras Arremeto sin velo Acudo a mis entrañas No soy más que sonidos gritos sin tiempo En mi boca hay ausencias Resuenan todavía las esquirlas

Necrópolis

Y yo soy para quien busque asideros de sangre partes rotas triadas fútiles Bebo al umbral de las anomalías habito tierra fértil abonada con huesos siembro los casquillos compro cencerros rotos vivo de la ausencia de mí    sacio la sed de los cañones con palabras que no existen quizá para sumar alguno más Aquellos ojos no dejan de verme he olvidado el sabor de la tristeza   Yo soy arador de cuervos solamente y en mi cama no caben ya los sueños vislumbré mi muerte entre mis manos desde el día en que comencé a mirarme

Pedestal

Olvido

Grito sin saber qué Sin saber a quién Parece un grito puro pero no Es la ausencia del grito El ostracismo gutural sin más Las voces putrefactas del ocaso El pretérito ausente de los locos La anemia sin sabor de los caídos Es un grito siniestro que se encaja en la garganta y muerde como perro deja en mi un aliento amargo que se adhiere a las encías corroe la lengua y es el asco mismo ese sabor las palabras de sangre que se atoran las que constriñen todo igual que espinas es ese eructo de la benevolencia la puta idea que se tragó la muerte

Amaneceres

Canta el gallo y la patrulla Ladra el perro y el chofer, uno recibe patadas, y el otro... También. Prende un porro el niño calle, prende un porro el hombre traje. Los desposeídos se entregan al amor en las banquetas, antes que despierte el cíclope, después del cíclope; los adinerados compran el amor en los casinos, en los antros, en las casonas; los abandonados se entregan a la guisa de los enamorados; los enamorados se entregan. Hedonismo es esta sangre que recorre los cuerpos, incluso el asesino es hedonista. Henchido está el semáforo, las calles, las azoteas, las cabezas. Vacío se encuentra un corazón ¿lo ves en el espejo, lo palpas con tus manos? Ha abierto su único ojo el vástago renuente, trata de ver como una lupa a quién puede quemar, pero no se ha percatado de sus lagañas y su condición humana, tan pueril, tan sacra que parece quebrarse. Bendito el payaso que llora entre risas, bendito el ladrón que ha sacado la cuenta, bendito el mendigo que lo tiene todo en la miga ...

Caleidoscopio

Cómo medir el tiempo en un reloj de agua, Súbitamente entierra sus dedos en la costra si se evapora todo allá en la superficie de la razón; para desenterrar los secretos que el corazón aguarda; El sextante no ve más allá de tus ojos... Un abismo cerca el calor de tu casa de campo; está averiado; rogando al dios paupérrimo de los desposeídos, se ha derramado el alma de su frasco de penas. una lánguida arteria llora de angustia. tus pupilas son sólo uno de los cristales. una caricia cauta, clamando perdón. ¿Dónde lloverá el buen tiempo? ¿Murió de fe? ¡Dónde dejaste los míos...! ¿Sabías que dios es eso que no vemos?

Écfrasis

Desde dónde se asoma pues la palabra, sino es en lo profundo, allá entre los resquicios de lo inimaginable, donde se consolidan los seres y las cosas, donde los monstruos han de reclamar su suerte. La abstracción es el precio que al existir debemos, cuando se nombra apenas, una ilusión comienza, después de haberlo dicho, la intención ha cambiado. Si tan solo la muerte en medio de su hastío recuperar pudiera los colores del fuego, otra cosa sería, otro mundo, otro sol, otro fuego. Cómo duele la vida sino en rojo, aunque a veces trastoca las nalgas del olvido y se convierte en purpura, en rosa, en blanco, en piedra. El eco de una mano también es movimiento, es causa de delirio, de risas, de lamentos. Ay, pero cuando soñamos, cuando fumamos todo hasta exhalar tormentas, una rosa perdura y el vaho de su rocío como lágrima viva se arroja al precipicio y su perfume queda en medio del silencio aguardando la hora en el lienzo fugaz ...

Prédica del pecador gustoso

Los pasos se escuchan, hay marcas en la tierra que exigen un resguardo en la memoria. La sinfonía que causa el eco de tu voz o el roce de tu boca, es como un huracán de indómitas entrañas que restablece el mundo en medio de las sábanas. El tiempo que resguarda tu mirada, es el aliento que contienen mis manos. Los intersticios cálidos que mi boca contempla, son tu carne y mi carne en medio del clamor. Mi religión es tu vientre, es el vaho que predico al recorrer tu espalda hasta llegar al templo donde confieso todo y busco un asidero allá entre tus cabellos. El temblor nos reclama, nos reclama la sangre. Tu cuerpo sobre el mío es ya un lugar abstracto.

Shanti

A ti pequeñita otorgo hoy estos versos para que los escuches en mi palabra eco A ti quiero contarte que el tiempo es una esencia viajando entre recuerdos y a veces resucitan en la vigilia oscura porque es en lo profundo donde se aprecian más los arcoíris Pero eso tú lo sabes Cuando la luz se acerca a tus entrañas puedes nombrar sonidos degustar los colores que te forman Hoy que prístino retumba mi silencio en tu cuerpo así como mañana que leas estos versos te darás cuenta ya que nunca he estado lejos

Heredad

Mi palabra infinita no requiere de ornamentos ni un sol de calendario soy la palabra proclive que resuena allá en el prójimo mis arterias son arte no artificio Pero también llevan en su interior el combate de otras guerras que me pertenecen A tierra huelen mis manos Un temblor es mi osamenta cuando amo El destierro me aflige y me reintegra Un vagabundo he sido También un niño Mi corazón es tregua Por favor no lo despierten Dejen que su tinta embalsame sus rostros Sus paisajes Tengo las alas guardadas esperando la justeza del viento que me hace falta Mis pies hablan por si solos En ellos está la dicha de la venturosa nube que me acoge con su sombra Soy todos ustedes Hombres y mujeres Hermanados Asesinados Mi hijo está aquí para reconocer sus pasos En otrora recordará la cosa cáustica A priori la armonía se reconciliará con él Cuando yo ya no exista te recompensarán las áureas plantas de mi resurrección Y encontrarás el camino vacío Comprenderás que la cacofonía...

El cocodrilo

Pasarán las horas llenas de angustia en medio del atardecer fútil como bestias que temen la caricia salvaje de las rocas    Pasarán los hermanos       los aliados      los profanos Tornarán las flores al bulbo de su vientre en el centro universal de los caminos que no llegan a ninguna parte     Volverán los ojitos en gota de las mujeres amadas          los labios sempiternos que alguna vez te contuvieron los brazos       los tentáculos del naufragio último del que fuiste pasajero La niña blanca que celosa te niega el abrazo porque eres el niño-hombre que jugó a ser el dios de las anomalías porque eres el humano que imperfecto se postró ante la planta de sus pies Que tus lágrimas no sean más que una risa furiosa en medio del desastre    que los tatuajes de tu cuerpo sean el mantra   ...

AYERES I

Es la imprecisión del sueño que me azota, las verdades y olvidos que no encajan, alegrías al margen de un derrumbe, tu sonrisa en mi boca que te nombra evocando tu voz en mi memoria. . Ayer lloré sin ver, acudí a las entrañas del llanto, repiqué los ayeres tullidos en busca de tu encanto y encontré sólo sed, resequedad de horas en mi palma dormida, tañida de tu piel, enajenada ya del tacto iridiscente que te hallaba en la cuna resguardando tu ser. Vi pasar nueve agostos en esa venturosa alusión del no ser, y sin embargo fuiste, te embriagaste de dicha y denostaste el mundo porque no lo habitabas, siempre ocupando el límite, acuñando el vaivén de lo imperecedero, estrujaste la vida como se palpa un hijo, y así naciste en cientos, auxiliando un milagro.   Aún recuerdo tus pasos, estribillo tu ausencia con monótona arritmia, esperando un clamor a orillas de mi rabia, suspirando sin más por el hijo perdido que se llevó m...

AYERES VII

Qué espera la vida con tanto esperpento Si ni dios o diablo pudieron guardar De aquel inocente su sonrisa toda Si en aquel pequeño lucraron con mal Qué espera la vida al pasar de sus horas Si cuando cantamos nos quieren callar Si el silencio imberbe recae en el llanto Y es ya bien sabido que no vuelven más Qué espera la vida después de la infancia Siempre recogida a través de un dolor ­­­­Antes de que parta mi voz con tus manos Recuerda pedirme perdón por tu adiós

ABRAXAS G

Cómo acabar con los fantasmas de la serenidad, si los muertos son ahora los regentes de la calma. ¿Por qué túneles habita esta sangre derramada en nombre del buen tiempo? Hartazgo de los dogmas y los dramas, y también de los ladridos. Hartazgo de caminos ya difusos, de tanta ideología, de tanta incomprensión, de tanta muerte. Habrá qué llenar las tumbas con espinas, habrá que escupir al féretro frases inconclusas, pleonasmos de aliento, lanzar relojes sin cuerda hacia sus rostros. Y quizás, cuando sientan el vacío y la balanza, decidan levantarse para brindar conmigo.

ABRAXAS F

Estupor es la contemplación de la palabra que se derrama de mi boca como baba como rabia que espera ser golpeada para seguir su curso La oscuridad se mece entre recuerdos y estos son más vivos que el dolor que emana de la herida Hay una prisión allá en el fondo hay un rumiante a la deriva saeta marginada del ocaso condenado al estrabismo y la locura En el fondo habita medio yerto un infame clamor a media vela

ABRAXAS E

Desde la particularidad de mi palabra les entrego mis huesos medio rotos A ésta tarde sofocada    casi yerta la hago responsable de mis actos aquellos que grité y no se escucharán los que el viento ha llevado a dormir                                         [con su olvido y que quizás un perro cuando exhale convertirá en ladrido

ABRAXAS D

Hacia dónde partir si el viento se exilia cual torbellino en mi memoria, si soy un continente de recuerdos, una masa de antaño que se vislumbra entre andamios, si soy un eidolón viajando entre los vivos, si soy más que este cuerpo y las calles que piso. Hacia dónde correr con tanta vida, si soy un torbellino inmerso en la memoria de algún ser errabundo y solo, dueño de tanta savia y tanta brega.

ABRAXAS C

Del crepitar de la tarde surge una bandada de aleluyas nace un rostro nuevo en cada acontecer una mirada que de otros ojos tiende a henchir su paisaje Del crepitar de la tarde ya no se sabe nada sólo esa simpática muerte que va corroyendo el blanco y negro hasta dejarnos de frente.

ABRAXAS B

Amanece en lo profundo de mi memoria y canta, amanece claro en tus pupilas, palpita en la carótida, mis raíces profundas se iluminan y duelen. En la cicatriz también amaneció, la costra se ha extinguido y las heridas no son más que otra historia, una ya vieja, desencarnada, precisa en el abismo de los ayeres en los que el sol no llegó.

ABRAXAS A

Abracadabra La puerta se está abriendo Las hojas se cayeron y el árbol vuelve a nacer el calor del mediodía instiga a recoger los sueños para llevarlos adentro y resguardarlos al fondo de la manzana de Adán detrás de la palabra Si aún puedes sentir lo palaciego del lugar al mirar con los pies si al pasar por los jardines has sentido la planta de los pies besadas por la tierra No empujen No es necesario empujar Habrá que caminar templados después del susurro o de cualquier refulgente fractal en que encuentres por fin los labios que te nombran No empujen Detrás de la obsidiana está la clave el íntimo secreto bien guardado la anémona bebiendo el universo No empujen Hemos llegado