Pasarán las horas
llenas de angustia en medio del atardecer fútil
como bestias que
temen la caricia salvaje de las rocas
Pasarán los hermanos los
aliados los profanos
Tornarán las
flores al bulbo de su vientre
en el centro
universal de los caminos que no llegan a ninguna parte
Volverán los ojitos en gota de las mujeres amadas
los labios sempiternos que alguna vez te contuvieron
los
brazos los tentáculos del naufragio último
del que fuiste pasajero
La niña blanca que
celosa te niega el abrazo
porque eres el
niño-hombre que jugó a ser el dios de las anomalías
porque eres el
humano que imperfecto se postró ante la planta de sus pies
Que tus lágrimas
no sean más que una risa furiosa en medio del desastre
que
los tatuajes de tu cuerpo sean el mantra
la clave única del secreto que no pudiste revelar
Que tus manos
contengan el tacto más allá del tacto
que tus pies puedan sentir el sórdido
el anhelante latido de la tierra
Que tus ojos sean
el cepo de los sueños
y veas por fin
el recóndito
el abismal
sustrato de tus ojos
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