Desde la particularidad
de mi palabra
les entrego mis
huesos medio rotos
A ésta tarde
sofocada casi yerta
la hago
responsable de mis actos
aquellos que grité
y no se escucharán
los que el viento
ha llevado a dormir
[con su
olvido
y que quizás un
perro cuando exhale
convertirá en
ladrido
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