Cómo medir el tiempo en un
reloj de agua,
Súbitamente entierra sus dedos en la costra
si se evapora todo allá en la superficie de la razón;
para desenterrar los secretos que el corazón aguarda;
El sextante no ve más allá de tus ojos...
Un abismo cerca el calor de tu casa de campo;
está averiado;
rogando al dios paupérrimo de los desposeídos,
se ha derramado el alma de su frasco de penas.
una lánguida arteria llora de angustia.
tus pupilas son sólo uno de los cristales.
una caricia cauta, clamando perdón.
¿Dónde lloverá el buen tiempo?
¿Murió de fe?
¡Dónde dejaste los míos...!
¿Sabías que dios es eso que no vemos?
Súbitamente entierra sus dedos en la costra
si se evapora todo allá en la superficie de la razón;
para desenterrar los secretos que el corazón aguarda;
El sextante no ve más allá de tus ojos...
Un abismo cerca el calor de tu casa de campo;
está averiado;
rogando al dios paupérrimo de los desposeídos,
se ha derramado el alma de su frasco de penas.
una lánguida arteria llora de angustia.
tus pupilas son sólo uno de los cristales.
una caricia cauta, clamando perdón.
¿Dónde lloverá el buen tiempo?
¿Murió de fe?
¡Dónde dejaste los míos...!
¿Sabías que dios es eso que no vemos?
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